Franca irresponsabilidad en el Plan Nacional de Desarrollo anunciado por el gobierno federal: diputada Cristina Márquez Alcalá

Guanajuato, Gto.- La diputada Cristina Márquez Alcalá, a nombre de los diputados del PAN, hizo uso de la tribuna para manifestar su preocupación ante la línea discursiva y lo que se considera una franca irresponsabilidad de algunas las acciones planteadas en el Plan Nacional de Desarrollo presentado por el gobierno federal.

“Descubrimos, con una mezcla de ironía e incredulidad, el texto del Plan Nacional arranca con una galería de clichés, aderezados por la eterna condena al pasado ‘neoliberal’, reflejo de un gobierno que no sólo carece de visión de futuro, sino que tampoco entiende el pasado y por lo tanto es incapaz de mejorar el presente de la nación”, dijo.

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Señaló que “particularmente este caso refleja de cuerpo entero lo que está planteando sistemáticamente el gobierno federal. En pocas palabras: cambian nombres y ofrecen como ‘cambio’ una versión centralizada de programas que ya existen. No vemos una transformación de fondo, pero sí vemos un gobierno que sigue cavando para profundizar lo que no funciona”.

La diputada Cristina Márquez remarcó que en documento se observan incoherencias, como el hecho de que en la página 6 del Plan Nacional de Desarrollo se menciona a las adjudicaciones directas como sinónimo de corrupción, y en la página 14 se plantea prohibirlas, “pero en lo que va del año adjudicaron directamente más de 35 mil de los 46 mil contratos registrados por el gobierno federal”.

Refirió que, según se dio a conocer, el costo proyectado para los estudios de preinversión del Tren Maya se multiplicó por siete, y ya supera los 970 millones de pesos, además de que el costo del aeropuerto de Santa Lucía se incrementó en 8 mil millones de pesos, luego de que los responsables del proyecto no observaron las obras que serían necesarias por el Cerro de Paula.

También destacó la caída en la recaudación del IVA en el primer trimestre del año y que el PIB se redujo un 0.2 por ciento en el primer trimestre del 2019.

“Es momento de que el presidente asuma su responsabilidad como jefe del Ejecutivo, no como un mero vengador del pasado ‘neoliberal’ o un ilusionista de espejismos retóricos. Que quede claro. México no votó por un presidente para que sea “poeta” y que en el aire las componga, sino para que gobierne con eficacia”, concluyó.