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La demagogia apuesta al resentimiento y a la incertidumbre: diputada Cristina Márquez Alcalá

Guanajuato, Gto. Al hacer uso de la tribuna, la diputada Cristina Márquez Alcalá reflexionó sobre la demagogia que, dijo, “hace ver que quien la ejerce apuesta al resentimiento y a la incertidumbre, alimenta toda clase de oprobios y ofensas, dedica su vida entera a la conjura y a la destrucción”.

Sin hacer referencia a nombre y apellido, señaló que el demagogo se distingue del simple fantasioso en que él está consciente de que sus promesas son inalcanzables y que sus estrategias son contraproducentes, pero de todos modos las ofrece, porque sabe que con ellas encenderá los ánimos y alcanzará el poder.

“Y, de repente, cuando tiene un éxito inicial, asciende al poder, envanecido por su popularidad, fruto no de sus logros, sino de sus diatribas, hasta que algo pasa; llegado el momento, es incapaz de responder él mismo ante el elevado estándar que le planteó a sus seguidores, sus promesas de radical transformación ven la luz en todo caso como mezquinas modificaciones”, dijo.

Márquez Alcalá enfatizó en que “el demagogo prioriza lo político por encima de lo técnico, porque en realidad su absoluta prioridad es su propio proyecto, que ni siquiera es necesariamente el de su partido, que al final del día es apenas un instrumento, desechable e intercambiable, al servicio de la única convicción que realmente profesa: la de sí mismo”.

Refirió además que quien echa mano de la demagogia, se aferra a vender desde su puesto público las mismas promesas que proclamó desde la oposición, pide nuevos plazos, inventa pretextos, distrae la atención, pretende recordarle a todos lo simpático que es, para que no nos demos cuenta de lo destructivo de sus proyectos.

Externó que el demagogo no triunfa porque no puede engañar a todos, todo el tiempo; entonces es cuando más peligroso se vuelve, porque su última arma es la del conflicto permanente. Observa y califica enemigos en todos los rincones, les asigna a esos fantasmagóricos rivales la responsabilidad por todos los inevitables fracasos de las malas decisiones del gobierno, y llegado el momento incluso recurrirá a la violencia, todo con tal de mantener la narración donde se presenta como un héroe que enfrenta a enemigos poderosos.

“Aun así, eventualmente fracasará; caerá su máscara y será revelado o como un inepto o como un tirano a los ojos de la historia y de todas las personas libres. Pero surgirán otros, porque la amenaza de la demagogia no la monopoliza una sola persona, es un riesgo permanente en las democracias, cuya sobrevivencia misma depende de distinguirlos, de combatirlos y de superarlos” concluyó.